Metro Los Leones
Aquí llega el metro, atestado de gente como todas las mañanas. Escojo con la mirada desde el andén a mi víctima, mientras repaso mentalmente el plan. Se abren las puertas. El último en bajarr es un hombre todavía somnoliento. "Mi Víctima", digo para mis adentros. El me mira de reojo y entonces ataco: "Hola, ¿Cómo está?, le digo mientras subo y avanzo por el carro. Él gira. Las puertas se cierran y veo con satisfacción su cara de incertidumbre. Pobre hombre, pensará todo el día quién lo saludó, y yo, no puedo esperar hasta mañana a mi siguiente víctima.
madre mia....yo tambien he hecho eso,pero hace tanto que no lo hago,cualquier dia repito,hace años
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